Recibió al rey Árabe; lo hizo ingresar al laberinto, donde él se perdería hasta que rezó y encontró la salida.
El rey Árabe se fue y volvió para invadir Babilonia. Dejo vivo al rey, lo llevo a un desierto Árabe. “Le dijo que este laberinto fue construido por su Dios”.
Lo desato en el desierto donde murió. La gloria sea al hombre que con paciencia, no muere.

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